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MANRESA, Ecos flamencos por extramuros.

Manresa fue lugar de cita para Flamencos.

Mañanas, tertulias, debates y los Festivales de fin de semana, clamaban y reunían a un nutrido grupo de simpatizantes que, por entonces, se emborrachaban de nostalgia entre soniquetes a compás por fiestas o que clamaban el desgarro de sus almas ante el desesperado “quejío” de una soleá o seguiriya…

¿Qué ha sido de aquella Manresa Flamenca? De “colmaos” escondidos y sintonías de radios en blanco y negro, que se desparramaban por las ventanas abiertas de comadres y vecinos, al agradable olor y el inconfundible sonido a presión de una olla de garbanzos

¿Qué ha sido de aquella Manresa Flamenca? Que llegó a contar incluso con un concurso con aspiraciones a reconocimiento nacional, y que daba nombre a la Gruta donde se veneraba ¿O tal vez aun se venera? A la madre de Dios.

Sana envidia le tengo al viajero que paseando por sus frias y estrechas calles de extramuros, alcanza a sentir sus ecos flamencos. Aquella copla que decía:

El cante en la voz del cantaor
es grande porque así se hace,
de todos los buenos maestros
que bien saben decir el cante,
como lo hace Juan “El Granaino”
con mucho estilo y mucho arte.

Texto: Paco Bernal
Fotografia(s): Portada del disco